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Regalo navideño

Traducción: Pennell Somsen y Valentina Fratti.

[ES] Mi mamá insistió en comprarme un regalo navideño, yo insistí en que no gastara su dinero en mi, pero ella me dijo que ya lo había pensado desde hace mucho: es un rebozo bordado para que uses en el teatro. Salimos al centro, estaba imposible, estacionamientos llenos, las calles repletas. Empecé a perder la paciencia, le dije: Es imposible, mejor regresamos a la casa. Pero hice un último intento, logramos estacionarnos y luego, tomadas de la mano, caminamos entre el gentío. Iba muy contrariada por la terquedad de mi madre, pero en algún momento me di cuenta que llevaba años sin salir con ella de la mano, años, muchos, desde que era niña y hacíamos ese mismo recorrido para comprar cosas de algún baile escolar, solo que en esos tiempos ella me guiaba,-con más paciencia que yo-ahora yo la guiaba a a ella. Su edad ha vuelto sus pasos lentos, su equilibrio precario la atemoriza ante cualquier escalón. Se me llenaron los ojos de lágrimas. El tiempo hace tantas cosas en nosotros, somos tan tontos, no lo imaginamos. Respire una enorme bocanada de paciencia, llegamos con la turca, elegí el rebozo, mi mamá no cabía de felicidad. Regresamos al auto sin prisa, compramos elotes en el camino y los comimos en silencio. El tiempo también es tonto, no sabe que podemos burlarlo cuando tomamos la mano de nuestra madre y echamos a caminar. Mi mamá me dijo que íbamos por mi regalo, tenía razón, pero el regalo no fue el rebozo, fue el viaje a mi infancia tomada de su mano. Uno nunca sabe cuando será la última vez que caminará de la mano de su madre, es importante saberlo y con ello valorar el tiempo que ella está con nosotros.

[EN] My mom insisted on buying me a Christmas present. I asked her not to spend money on me, but she told me what she had been thinking about for a long time: an embroidered shawl to use in the theater. We went toward the center of town, it was impossible: full parking lots, packed streets. I was starting to become impatient. I said, “It’s impossible, let’s go back to the house.” But I tried one more time, we managed to park, and then, holding hands we walked through the crowds. I was very annoyed with my mother’s stubbornness, but then, at some point, I realized that it had been years since I had gone somewhere holding hands with my mother. Many years, since I was a little girl and we would make this same trip to buy things for a school dance, except then she guided me, with more patience than I was guiding her at that moment. Her age made her walk slowly; her precarious balance frightens her before each step. My eyes filled with tears. Times does so much to us, we are so foolish, we don’t foresee it. I took in a huge breath of patience, we got to the vender, I picked out my shawl, my mother was not filled with happiness. We walked back to the car without hurrying, buying corn-on-the-cob on the way and eating it in silence. Time is also foolish, it doesn’t know that we can defy it when we take our mother’s hand and walk. My mom told me we were going to get my gift, she was right, but the gift wasn’t the shawl, it was being led by the hand to my childhood. We never know when the last time will be that we walk hand in hand with our mother, it’s important to know that and value the time that she’s with us.
Translation of Facebook memories of Conchi León, 2017

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