TRES OBRAS DE CONCEPCIÓN LEÓN MORA

PRÓLOGO DE JESUSA RODRÍGUEZ

 

MESTIZA POWER.
LA ROPA SUCIA SE LAVA EN CASA
Y TOLOK PARADISE (El paraíso de la Iguana)

 

México es un país quebrado desde hace muchos siglos. Esa herida que cruza todo el territorio es el racismo. El odio y el  desprecio  hacia los indígenas, hacia los mestizos, hacia todo aquel que  no pretenda ser gringo o europeo,  sobre todo si es pobre, el dinero ayuda a ocultar el origen. El encono hacia esa clase popular históricamente ignorada, negada, excluída  y hoy día en franco retorno a la  esclavitud es manifiesto. 
En  México ese racismo lo ejercen los propios mexicanos, es decir,   una elite que se considera a si misma la dueña del país y merecedora de todos los privilegios, un puñado de famiglias que se han adueñado de la riqueza material del país y  lo manejan apoyados en una red de complicidad y encubrimiento. Las empresas estratégicas del país están en manos de unos cuantos  monopolios anticonstitucionales.
Por si esto fuera poco, esa elite intenta imponer un modelo  de país acorde a  la televisión,  una pobre realidad  de  pacotilla y  relumbrón, el mundo del “quiero y no puedo” como apariencia de confort y modernidad, el México totalmente palacio, totalmente televisa, totalmente banal.
Aquí todo  es simulación e hipocresía, lo que  Bonfil Batalla llamó “el México imaginario”.
Pero,  la realidad se niega a someterse,  y el México profundo, diverso y multiple sigue ahí, resistiendo, a veces desde el sometimiento y la resignación, otras  desde la rebeldía.   A ese mundo pertenecen las historias y los personajes de las obras de Conchi León.
La sencillez y la belleza de sus historias, reside en que son contadas por gente común, mestizas yucatecas, mujeres que son mil veces mas interesantes que cualquier estrella de holliwod o cualquier intelectual de renombre internacional,mas dignas que las princesas del Hola:
MESTIZA 3: ¿No vas a ir las becas?
MESTIZA 1: ¿A las Vegas?
MESTIZA 3:¡ A las becas que está dando ahorita el gobierno!¿Vas a ir?
MESTIZA 2: ¡Ay no!  Van a creer que me estoy muriendo de hambre, que no tengo dinero
MESTIZA 3: Pero si no tienes dinero
MESTIZA 2: Si, pero no tienen porque saberlo
Las mujeres son el eje de sus historias y son fascinantes porque son verdaderas, porque tienen los pies sobre la tierra, los cabellos al aire y el cuerpo como única propiedad, acechada por los hombres que desean privatizarla a como dé lugar:  
MESTIZA 1:(señalando una joroba en su espalda) Esto que se ve aquí es la a maldición de mi marido, cuando murió me maldiciono, me cayó aquí, esto esta inflamado, me duele mucho. Me tomo  el naproxen se queda bien.
Son las mujeres que han sostenido el país, las que barren los nutrimentos, las que acarrean el agua y la leña, las que hacen los oficios que antiguamente estaban reservados a las diosas, las que soportan todo:
El humor es esencial en el trabajo de Conchi, sin humor sus historias serían un platillo amargo, pero este ingrediente las vuelve deliciosas:
MESTIZA 1: (a mestiza 3) mamaaa ¡me pegó mi hermana!
MESTIZA 3: (a mestiza 1) ¿Y te mató?
MESTIZA 1: ¡no mamita!
MESTIZA 3: Entonces ¡cállate!
Mujeres diversas y complejas , orgullosas de su origen a pesar del racismo y la discriminación, mujeres pobres, llenas de riquezas:
MESTIZA 2: Mis cuñadas no me querían porque soy mestiza, como en su familia de mi marido todas son catrinas (que usan vestido), me ven feo.
MESTIZA 3: A mí desde neneita me puso el hipil mi mama, yo se lo puse a mi hija... mi nieta ya no le pusieron hipil, ella es de vestido. Es catrina
MESTIZA 1: Yo nunca he puesto vestido, no me gusta, soy feliz así mestiza.
En un mundo patriarcal que ha inventado todas las formas posibles de explotar a las  mujeres, de mantenerlas esclavas a las órdenes del varón, no hay nada mas desagradable que encontrar  mujeres sojuzgando a otras mujeres:
ADRELAIDINA: ja! Si me daba cosas, me dice “pa que no te molestes que no te pagué esta quincena, te voy a dar estos zapatos”, puedes creer que me daba unas chanclas todas rotas, zapato, ¡tremendo tacón así! Grandotote  ¡a me caigo!... luego me daba vestidos, ¡no está viendo que puro hipil uso! Si no soy catrina. Es su maldad de la señora, me trata de humillar. Pero mira, ya salí de su poder y no vuelvo a trabajar en su poder de ella.
Por una mujer que logra la libertad ¿cuántas habrá que pasan el resto de su vida esclavas? Las obras de Conchi son profundamente humanas y nos hablan de un orgullo femenino que salta a cada momento, como un instinto de supervivencia, una fuerza interna que hace a las mujeres dignas y rebeldes. Este unidiverso de mujeres, que Conchi admira,  se presenta en sus obras como la esencia original, como el origen de un universo fértil en el que las situaciones simples se vuelven actos heroicos, porque así es la vida de las mujeres humildes , una epopeya cotidiana.
 TEYITA: Porque a los indios, si somos muchos, nadie nos extraña, cuando somos pocos, cuando no hay quien enseñe la Maya, es cuando hacemos falta. Viste comisario, es mejor mecerse en la hamaca, ponerlo todo en risa o apuntar las estrellas, que ponerte a pensar…duele más saber, es mejor que nadie te venga a contar las cosas, no saber leerlas; porque el día que te enteras, te sientas a nombrar a todos tus muertos y con ellos mandas maldiciones a los soldados asesinos: mil maldiciones a ellos y a sus hijos, y a los hijos de sus hijos-aunque sean inocentes- igual que esos niños inútiles que nunca volverán a trabajar la tierra y ella se seca esperando las nuevas manos que iban a venir a acariciarla. Es una rueda de odio que no deja de dar vueltas. No nos hagas pensar comisario, a mi me enseñaron a hacer como que no lo sé desde niña. Que nos chinguen los de arriba, es una costumbre más: como tomar pozole diario; lo tomas aunque esté agrio
COMISARIO: Eso se tiene que acabar Teyita
TEYITA: ¡Que se va a acabar! Empeorará cada día
Otro ingrediente importante en la obra de Conchi es lo sobrenatural. Esto no se intergra e este mundo realista para darle un toque mágico o poético, sino porque es parte de la vida de sus personajes.
¿Sabes que me tiene hecho ahorita? Compró una sombra pa’ asustarme, cuando empieza a oscurecer aparece una sombra y camina detrás de mi, donde yo vaya me sigue, voy despacio, va despacio, voy rápido va rápido. ¡No es mi sombra! Es una maldad que me hizo mi hermana. Te digo porque no es mí sombra, por que cuando yo llegue en mi hamaca yo me acuesto y la sombra sigue paradita. Pero yo la chingué, quemé chile habanero en el comal, empezó a toser la sombra y se fue corriendo.
En el mundo  prehispánico, el mito era la realidad y eso aún pervive en la vida de los pueblos campesinos e indígenas. Paul Westheim en su “Arte antiguo de México” lo califica como  “Realismo Mítico”. Por eso el arte prehispánico es tan asombroso, aún cuando simplemente se trate de una vasija zoomorfa en la que vemos a dos perros xolo-escuintles bailando de cachetito. Y hablando de perros, la cercanía y la admiración hacia los animales también está presente en estos personajes sencillos que saben amar a la naturaleza y “al estar cerca de ella ,participan de sus secretos” (Artaud dixit) :
MESTIZA 1: El vecino enveneno a mis perros porque son hembras, ¿por qué no matas a tus hijas, que también son hembras? Le lleve a las perras muertas y le dije ¿Qué vas a hacer con ello? ¿Lo vas a comer ahí te lo dejo?
MESTIZA 3: El perro no se debe de matar, si el perro puede ver con sus ojos de perro lo que tú no ves con tus ojos de humano.
Cuando Conchi León expresa en la introducción a  Tolok Paradise:
“…escribí esta obra pensando que no quería ser una extranjera de mis propias raíces...” nos habla de la materia esencial de su trabajo. 
Cuando ésta mexicana decide dejar de ser extranjera de sus
raíces, descubre muchas patrias, muchas naciones en un solo país.
Al principio decíamos que México es un país fracturado, hecho añícos, dividido, fragmentado. Pues, como una arqueóloga que descubre un montón de guijarros  y se pone a armar con gran paciencia aquel rompecabezas de arcilla, Conchi León escribe sus obras de teatro, amorosamente, a partir de esa pedacería que es México  y nos entrega unas ollitas preciosas, otra vez completitas, pero quebradas al fin porque han hecho su viaje de ida y vuelta al inframundo:
Comisario: Junto a ellos llevo el recuerdo de un pueblo que en pocos años será para otros lo mismo que desde ahora es para mí. La memoria de una tierra que creía y buscó su justicia. En el cementerio está enterrado un venado, la lápida  tiene mi nombre: Gaspar Canul, Comisario. Heredero de la justicia. Corazón de guerrero. Descase en paz. Descanso ahora. La paz no creo que llegué nunca.
Para terminar esta introducción a las tres obras de teatro de Conchi León que se presentan en este volúmen, debo aclarar que leer teatro  generalmente es muy aburrido, tratándose de teatro mexicano lo es tanto que a veces parece que  ni los propios autores leen sus obras mientras las escriben. Este no es el caso, aquí hay una dramaturga que sabe oír y sabe dialogar, y sus  diálogos saltan del papel por encima de nuestras cabezas, directamente al escenario. Para terminar, solo citaré una más de sus líneas:
Vamos… esto se está poniendo más oscuro que la noche en que se perdió el cochino (Oscuro total.Arañazos)

  Jesusa Rodríguez
 
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